La industria química, farmacéutica y alimentaria confía en el filtro cilíndrico de Inox.

¿Alguna vez se ha preguntado por qué la mayoría de los filtros para el tratamiento industrial del aire tienen un diseño poligonal?

La respuesta es bastante sencilla, es la solución más modulable en función del volumen de gas a tratar, además de ser la más sencilla y económica. Los flujos de gas con los contaminantes, después de pasar a través de una cámara de calma, se transportan dentro de la estructura donde son forzados a pasar a través de los cuerpos filtrantes, ya sean cartuchos o mangas, que retienen los contaminantes permitiendo que el gas limpio fluya hacia la salida del sistema filtrante.

Las impurezas capturadas caen por gravedad en una tolva que las destina al almacenamiento en recipientes de recogida, más o menos grandes. En este tipo de sistemas, los contaminantes filtrados siempre se eliminan y, por lo tanto, el proceso de acumulación no requiere una atención especial además de la eficiencia y la seguridad.

Sin embargo, existen procesos de filtración que, además de salvaguardar la salubridad de los ambientes de trabajo y de la atmósfera, también tienen como objetivo recuperar el polvo filtrado para favorecer su reutilización en el ciclo de producción. Estamos hablando de aplicaciones en sectores específicos como la química, la farmacéutica y el procesamiento de alimentos. En estos procesos se debe garantizar la máxima recuperación de los polvos y, al mismo tiempo, se debe garantizar el mantenimiento de las condiciones higiénico-sanitarias y, en cualquier caso, eliminar el riesgo de contaminación. Esta categoría de filtros se distingue por su forma, material de construcción y dinámica de filtración. Por lo tanto, la elección del diseño se basa en la forma cilíndrica con estructura de acero inoxidable (Inox).

 

 

 

Este diseño ofrece indudables ventajas. En primer lugar, estos filtros a menudo están sujetos a presiones de trabajo superiores a las habituales y la forma cilíndrica ofrece una mayor resistencia estructural. La segunda gran ventaja está directamente relacionada con la resistencia del acero a la oxidación. Ya se trate de un polvo alimentario, químico o farmacéutico, las paredes internas del filtro ofrecen un ambiente limpio y libre de contaminantes, además de una mayor resistencia a los ataques químicos y mecánicos propios del acero inoxidable, por lo que los polvos pueden reinsertarse en el ciclo de producción sin ningún tratamiento adicional. La tercera y última ventaja está dada precisamente por la forma de las paredes internas que, al tener una sección circular, no crean impedimentos (ángulos rectos) para la caída por gravedad, evitando acumulaciones que reducirían la eficiencia de la recogida y podrían crear contaminación por la deteriorabilidad del polvo acumulado sea perecedero.

 

Los filtros cilíndricos de acero inoxidable se dividen en dos grandes familias, los filtros de mangas PULCO AIR y los filtros de cartuchos de KOMPAC AIR. La elección entre las dos soluciones depende naturalmente de las condiciones del polvo tratado. Polvos secos, polvos con tendencia espesante, amplitud de los volúmenes de carga, granulometrías son sólo algunos de los factores que deben tenerse en cuenta en la orientación hacia una de las dos soluciones.

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